De cómo llegué a este libro.
En fin. De haberlo comprado en el año 2004 cuando se publicó, me habría costado por lo menos el triple del precio que pagué. De haberlo visto en ese año, no lo habría comprado. Pero ahora a sólo 1990, sí. Valía la pena. Y mucho. ¿Por qué?
‘Tras 15 años de un ejercicio periodístico tan poco ortodoxo que cede lugar plenamente a la literatura, (Sergio) Paz ataca ahora con un concentrado de crónicas y entrevistas, frescas y no perecibles, donde junto con revelar testimonios tan verdaderos como irónicos, amén de una sorprendente galería de personajes en extremo locos y divertidos, termina por iluminar un Chile (y un mundo) oscuro y desconocido. Todo filtrado por la certera y aguda mirada de este autor que, a estas alturas, ya es un gran sello. 100% natural’.
¿Y a quién le interesa este libro, oye’?
Sinceramente no lo sé, pero a mi me interesó. Y lo que es mejor, me gustó. Sí que me gustó. No sé ah, pero hay algo raro en mis lecturas. Entre ellas, me gusta leer diario y revistas añejos, sí, tienen ese no sé qué del tiempo que ya pasó y que a veces hace de ciertas notas, reportajes o entrevistas algo no perecible. Que trasciende al tiempo. Y es lo que hay en este libro, textos que sin importar el tiempo y lugar, siempre entretienen, no pierden el interés. Y lo mejor, no pierden la gracia.
Pero a quién le interesa el libro, eso aún sigue rondando mi mente. Creo que estudiantes de periodismo, creo que lectores ávidos de buenas historias, creo que personas que se divierten con las cosas simples, contadas de manera aún más simple.
¿Algo que motive?
Pues sí, la experiencia. De eso se encarga el mismo Sergio Paz de contarlo. Y son las únicas reglas que da a entender que ha seguido en este oficio que es la escritura, enseñadas por un profesor de redacción de la escuela de periodismo de la chile, Eduardo Latorre. Y dice:
- Mira Sergio –me dijo Latorre una vez, cuando estábamos muy cerca de a puerta-, aunque debas casi todos los trabajos, haré vista gorda y pasarás esta clase con honores. Pero no sin que antes sepas los dos grandes secretos de la redacción:
1) Todo lo que se puede sacar va entre comas.
2) Cuando no tengas nada más que decir pon un punto.
Eso es todo, buena suerte hijo.
Poco después inicié una vida extrema como periodista free-lance.
Ok, bien, y parte de eso es lo que hay acá. Hasta en ese entonces, 15 años de periodismo, una recopilación de 15 años en Larga Vida de Sergio Paz. Nada más que decir, punto.

