Rápido. Intrigante a veces, sorprendente por ciertos hechos de la historia. No por el estilo, eso es incuestionable. El escritor, considerado como uno de los representantes del 'nuevo periodismo', pone todas las técnicas de ese estilo para construir una novela que remueve con los pasajes oscuros que posee.
Sobresaltan los hechos sexuales a los cuales Mailer hace referencia, por la frialdad y casi excentricidad con que los relata. Nunca se habla explícitamente de formas o posiciones, estás se suponen, se sugieren. Tal vez esa técnica es la mejor a la hora de escribir sobre sexo, ya que el lector no ve lo que los personajes hacen sino que imagina a partir de experiencias personales lo que puede o no ocurrir. Lo que sin duda es mucho mejor.
En cuanto a tal, son pornográficas las escenas que muestran y son eróticas las referencias en los diálogos. Por esto, creo que uno piensa que en las próximas páginas se encontrará con una relación sexual, pero no es así. Nunca llega, pero se cree que llegará.
Pero la trama y la intriga es la que gana. Nuevamente esto es un buen recurso, porque mantiene el interés del lector, el cual se conjugará con la historia para quedarse con ésta, para alcanzar el clímax en el final, que no deslumbra, pero que sí sorprende con el bombardeo de información inesperada que llevará a un término distinto del esperado. Y esto viene siendo una fórmula común entre, primero, las novelas policiales; y segundo, en las novelas negras como ésta. Y que en ningún caso aburre, o desilusiona, como más de alguna vez nos ha sucedido.
Para que se quede con una idea más clara de lo que hablo, les dejo parte del comentario de contratapa: “Esta novela delirante nos muestra hasta qué punto las historias detectivescas de Chandler tan aparentemente razonables, no son sino delirios reprimidos. Esta novela loca de Mailer lleva hasta el final el género policial y demuestra así que la novela negra es lo mismo que la novela de fantasmas y de terror: un descenso de Morfeo al Hades”.


Este libro está genial