Hay libros que necesariamente hay que leer. Y a veces, releer. Este no, se lee solo. Basta pasar la mirada por las palabras y comienza la historia. Es más, la protagonista relata su historia, para quien quiera escucharla. Después de eso, sólo basta un poco de tiempo para dejar de oírla. Y de verla, cuando este libro llega a su fin. Así de simple. Ágil, rápido, entretenido por lo misterioso, por lo trágico, por lo crudo de las relaciones familiares que posee y que con el paso de las páginas se va tejiendo.
La estructura que plantea el escritor para disponer de la historia es muy buena. Nunca enredada. Simple. Como su lectura, pero complejo por el trasfondo. De muestra, unas palabras al pasar del capítulo Cuatro La violencia, y dice así: “Mi madre me conoce muy bien y me odia, aunque no pueda admitirlo. Nunca, ni siquiera en sus peores momentos de inestabilidad, sería capaz de hacerlo. Reconocer que me odia sería asumir su derrota y mi triunfo. Algo peor que romper en un ataque de llanto en medio de una discusión, peor incluso que enfrentar a mi padre y exigirle una verdad acerca de los chismes que le han develado durante toda su vida conyugal”.
Al leer este capítulo les aseguro que no verán las palabras, sólo las acciones que la protagonista sufre, serán tantos y tan trágicos los acontecimientos sicológicos que sus ojos se moverán muy rápido para no perder nada de lo que ahí está ocurriendo.
¿Cómo un libro se transforma en bueno?
- ¿Porque está bien escrito?
- ¿Porque la historia es lógica?
- ¿Porque entretiene?
- ¿Porque traspasa sentimientos, emociones?
¿Qué es un buen libro?
- ¿El que cuenta verdades trascendentales?
- ¿Nuevas verdades?
- ¿Verdades mezcladas?
- ¿O la promesa de algo mejor?
Al leer el libro podrán sentir las emociones de la protagonista, sus miedos, sus temores, sus rabias, su ira.
Las características de un escritor y su estilo, cuando se repiten y logran el efecto esperado independiente de la historia y los personajes, ¿es un indicio de lo buenos que son? Por qué tanto cuestionamiento, porque aquí hay estilo, una forma particular de contar, que hace de este y otros textos del autor, simplemente buenos textos, bien contados. Bien narrados.
Pero sí. Siempre hay un ‘pero’. Y el de este libro es la forma en que está dispuesta la trama. Puede que no todos lleguen hasta el final o que lo dejen por un tiempo. Y eso se debe a los continuos viajes al pasado que hace la protagonista en el recuento de su ‘vida’. Pero ‘ojo’ no son momentos perdidos o texto demás, sino más antecedentes que logran esclarecer aún más, cada vez más la vida de la protagonista. Continuamente y con el paso de cada capítulo la oscura historia va de gris a negro.
El trauma de esta mujer agorafóbica que descubre el origen de todos sus males en su madre, se presenta en un encuentro en Nueva York. El segundo encuentro se llevará en Zapallar y este será el momento en que un monólogo de la protagonista y su madre, una a la vez, se transformará en un cara a cara certero. Con golpes que van y golpes que esperan su turno para responder y, claro, ir. Lo cual transforma al lector en un espectador de un hecho doloroso, triste, pero que obligará a pedir cada vez más, más detalles, más historia, que el tiempo vuele para poder llegar hasta el final.
En 319 páginas hay un relato de dos semanas y posteriormente sus conclusiones finales en el epílogo. Pero esta novela sólo es el paso de dos semanas que serán eternas para la protagonista. Paseándose por Nueva York, Santiago, Zapallar,

